Como actividad final de la asignatura, se pide que se elabore un juicio crítico personal sobre las universidades privadas, relativo a su importancia para el país, así como también cualquier otro punto que se quiera profundizar. Pues bien. En mi visión particular sobre las universidades privadas, no puedo dar una opinión parcial apoyándolas completamente, dado que por experiencias, conozco también la otra cara de la moneda: Las universidades estatales. Por lo mismo, es mi deber hacer notar todos los puntos referentes a ambas entidades ates de poder emitir un juicio final.
Quisiera hacer notar, que todo lo que a continuación me dispongo a exponer, está visto bajo la perspectiva de un estudiante de ingeniería.
Mis primeros estudios comenzaron en una universidad estatal local. Para su ingreso me preparé 2 años completos, sacrificando amistades y actividades con mis compañeros de colegio, para asegurar un fácil ingreso y a la vez, nivelar mis conocimientos frente a la carga que se me dijo iba a tener, tanto en estudios, como psicológica por el “poder absoluto” de los profesores.
En las universidades estatales, la carga académica por cada asignatura es extremadamente alta, y los profesores, exigen un 130% de tus capacidades, evaluando constantemente tu desempeño dentro y fuera de las aulas de clases. La idea de esta estrategia, es la de preparar a los alumnos, futuros profesionales del país, a mantenerse serenos y capaces ante cualquier adversidad, o carga que sus jefes o clientes les infundan. Nada en el mundo es color de rosas.
Otra de las cualidades que se puede deducir de las universidades estatales, es que se nos inculca el esfuerzo. Las ganas de aprender o de trabajar, ya que no se nos entrega nada en bandeja de plata. Los trabajos evaluados son largos, y a veces imposibles, y los recursos con los que la universidad cuenta para brindarnos herramientas son en el mejor de los casos mínimos y en el peor, nulos. Pero en el mundo laborar ocurre lo mismo. Los proyectos son para ayer y el capital que la empresa tiene para invertir puede ser no suficiente, siendo la misión de nosotros los profesionales solucionar dicho problema.
Si hay algo que criticar a dichas entidades, es el poco “amor” que brindan a sus estudiantes o, por decirlo de otra forma, sus clientes que somos nosotros mismos. La solicitud de documentos es extremadamente engorrosa, y a menos que tengas algún conocido dentro de la administración, pueden pasar meses antes de que se entregue el documento solicitado en la fecha correspondiente.
Para que decir de los profesores. En la mayoría de los casos, los “dioses” no hablan con sus alumnos, o si lo hacen, no están dispuestos a ayudarlos más allá de lo mínimo necesario. Me ha tocado el caso, de un profesor que, al justificarme por algunos incumplimientos por problemas de índole muy personal, y el sabiendo mi nivel de trabajo, de forma irónica me ofrece estudiar en un instituto de baja calidad una carrera técnica que nada tenia que ver con mis habilidades. Dichas acciones son las famosas “trabas” que los profesores ponen a sus alumnos.
En las universidades privadas por otra parte, he encontrado solución a la mayoría de los puntos planteados anteriormente. Estas, se enfocan más en el trabajo en equipo y en ayudar a los alumnos a alcanzar su máximo potencial.
Los profesores son mucho más dedicados a los alumnos y comparten mucho más. En una universidad estatal, por ejemplo, es prácticamente imposible salir de paseo con algún profesor fuera de lo académico. En cambio, en una privada es mucho más recurrente. Sobre todo en las semana de carrera.
Las administraciones son mucho más expeditas, y es más rápido de obtener los documentos que se requieren, en el plazo correspondiente.
Hay algo que si todavía no me agrada de sobre manera, es el bajo nivel de preparación a los alumnos por parte de los profesores en varias áreas. Me explico. Mí experiencia aquí indica que la exigencia en las asignaturas es batante menor e comparación con las cursadas en el universidad estatal.
Como conclusión, creo que a ambas entidades les hace falta ver las ventajas de la otra, para así encontrar un nivel estándar que permita a los estudiantes que se sacrifican lograr sus metas a cabalidad.
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